Síndrome de la cabaña: ¿cómo se relaciona con el coronavirus?

El miedo y la ansiedad que sientes al salir de casa en plena pandemia por coronavirus pueden ser consecuencia del síndrome de la cabaña.

¿Has escuchado del síndrome de la cabaña?

Varios estados en México vuelven al semáforo epidemiológico naranja, es momento de pisar las calles de nuevo, aunque con muchas precauciones. Ahora, además de protegernos del coronavirus, debemos hacer frente al síndrome de la cabaña.

Empecemos por aclarar que el síndrome de la cabaña no está tipificado como trastorno mental, se trata del miedo como respuesta natural ante el peligro que representa salir de casa en plena pandemia.

Luego de una temporada aislados y, quizá, de algunas manifestaciones de estrés, ansiedad, irritabilidad y hasta claustrofobia, hay quienes se siente como en una «prisión». Sin embargo, salir tampoco es una opción que los alivie.

El síndrome de la cabaña tiene que ver con el deterioro a la salud mental tras tantos días de encierro. Se habla de síntomas como dificultad para conciliar el sueño, fatiga, dificultad para mantener la concentración, irritabilidad, impaciencia y, en general, un estado de ánimo inestable.

Y si ya identificaste que uno o varios de estos signos se ha vuelto parte de tu día a día, es hora de ocuparte de ti. Pasar el confinamiento solos, en familia o en pareja no ha sido cosa fácil, ahora es tiempo de adaptarnos a la nueva normalidad.

No podemos perder de vista a quienes (previo al confinamiento) ya lidiaban con algún trastorno mental o emocional, a quienes padecieron coronavirus y, por supuesto, a quienes sufrieron una pérdida como consecuencias de esta pandemia. El síndrome de la cabaña merece toda nuestra atención.

¡Tómalo con calma!

Si tienes que salir de casa, hazlo siempre con cubrebocas y lleva contigo alcohol en gel, además, mantén la sana distancia con todas y cada una de las personas con las que compartas espacios.

De cualquier modo, asegúrate de retomar tu rutina de forma gradual. Aún no es momento de planear reuniones con amigos o visitar espacios cerrados donde grandes multitudes se reúnen. Evita el síndrome de la cabaña y sus manifestaciones.

¡Adopta buenos hábitos!

Ten paciencia y aprende de esta nueva normalidad poco a poco, así alejarás de tu vida esta serie de molestos síntomas. Habla con tus seres queridos (empieza por una videollamada) y cuéntales cómo te sientes.  

Además, si volver a tus actividades te está resultando muy complejo y los síntomas de estrés y ansiedad no ceden, toma en cuenta que vale la pena adoptar buenos hábitos de sueño y alimentación, también buscar atención psicológica.

No te preocupes por el síndrome de la cabaña, mejor ocúpate de él. ¡Estaremos bien!

Publicado el 21 febrero, 2021

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