Adicción a las cirugías, ¿cuál es la raíz del problema?

Hay quienes ponen en riesgo hasta su vida en nombre de la belleza, por eso ahondaremos en las causas de la adicción a las cirugías.

¿Tienes adicción a las cirugías?

El trastorno dismórfico corporal es caracterizado por la preocupación obsesiva por un defecto percibido en alguna o algunas partes del cuerpo, de ahí es que nace la peligrosa adicción a las cirugías. 

Argentina, Venezuela y Brasil ocupan los primeros lugares en el ranking de los países con mayor demanda de tratamientos estéticos. Pero México está ganando terreno cada vez con más personas que manifiestan problemas de inconformidad consigo mismos y adicción a las cirugías.

Por supuesto, se trata de un trastorno obsesivo, percibir un defecto en alguna o varias partes del cuerpo se relaciona con un gran nivel de ansiedad y sufrimiento. Esta insatisfacción corporal impacta en la autoestima y, como consecuencia, en las relaciones de la persona afectada.

La adicción a las cirugías, afecta aproximadamente al 2% de la población mundial, de acuerdo a información revelada por la psiquiatra Alejandra Levy. Y sí, tiene que ver con un desorden mental, de ahí la importancia de detener este alarmante fenómeno.

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¿Por qué la adicción a las cirugías? Si existen razones médicas claras, es necesario. ¡Pero puedes descubrir tu propia belleza!
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Por un lado, podemos hablar directamente de las cirugías plásticas, pero no podemos dejar de lado a todos aquellos que desarrollan una adicción por tratamientos de belleza que, aunque menos agresivos, también ponen de manifiesto un problema con el espejo. 

La percepción y valoración corporal dependen de alcanzar los cánones de belleza impuestos por otros, estándares que, además, son irreales, una tendencia que se ha agravado gracias a las redes sociales, sus filtros y exigencias.

Una actitud consumista, la presión social y la creciente oferta de procedimientos de belleza, arrastran a muchos hacia la adicción a la perfección que las cirugías prometen. Y ni hablar de los riesgos para la salud que algunos de estos tratamientos pueden traer consigo.

Claro que más allá de atacar a clínicas y cirujanos, tenemos que poner atención a la causa real de este tipo de padecimientos, se trata de identificar y gestionar emociones con un profesional de la salud. No significa que está mal hacerse un «arreglito» si se quiere y se es consciente de que el valor individual no está puesto ahí, el peligro está en los extremos.

Una cirugía o algún otro tipo de tratamiento estético, es solo una solución momentánea a la obsesión por la belleza y la juventud, una alternativa para eliminar las supuestas imperfecciones que, por supuesto, seguirán haciéndose presentes mientras no se atienda la raíz del problema: ¿por qué no te sientes suficiente?

¡Que no haya adicción a las cirugías!
La alantoína, encontrada en la baba de caracol, es el activo principal de la línea de belleza SK.
Publicado el 22 junio, 2020

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